miércoles, 3 de junio de 2015

Crítica de Focus

Focus


El cine épico de timadores no ha quedado obsoleto en absoluto, o al menos eso nos ha demostrado "Focus".

La nueva aventura de Will Smith y Margot Robbie, que volverán a compartir escena en "Escuadrón Suicida" dentro de poco, está sobradamente a la altura de las expectativas iniciales que cualquier espectador pueda llevar a la hora de ir a verla y cumple sin problema alguno con la finalidad de este tipo de cine, que al fin y al cabo es mantener la tensión en el espectador, crear drásticos giros argumentarles y, la más importante, sorprender.

Por eso resulta tan llamativa una película que combina de manera tan correcta el género romántico con la acción y el pseudo thriller. El resultado es muy resultón y llamativo, dando lugar a unas situaciones de complejidad que mezclan los sentimientos con el trabajo de los personajes protagonistas de la película.


La película gira en torno a Nicky y Jess, dos estafadores que juegan en distintas categorías y que un día como otro cualquiera sus caminos se cruzan, dando comienzo a una serie de estafas y engaños que llevarán a esta peculiar pareja a conseguir una buena cantidad de dinero.

Nicky está acostumbrado a la liga mayor de los chantajes. No se conforma con simples carteras o relojes mediocres, Nicky va por todo lo alto. Para ello tiene un buen arsenal de técnicas y estrategias, cada una de ellas con su buen nombre que la identifique, para poder sacar hasta el último centavo de cualquier ingenuo o confiado hijo del vecino.

Por su parte, Jess es todo lo contrario a Nicky. Su belleza y dotes para la actuación, más concretamente para fingir ingenuidad, son las armas que empuña a la hora de llevar a cabo los hurtos y timos más sencillos del manual.

La historia entre estos dos sujetos surge cuando Jess trata de liársela a Nicky, el cual, sin alterarse en ningún momento, echa por tierra todo su trabajo y la deja sin recompensa pero decide enseñarla un par de trucos.

Ante la insistencia de la joven y su don natural para la estafa, Nicky decide meterla en su equipo, que se está preparando para dar un golpe realmente fuerte en una serie de eventos multitudinarios.
Tras el golpe, y un inesperado éxito abrumador, los caminos de Nicky y Jess se separan aparentemente para siempre, hasta que el destino decide volver a unirlos varios años después cuando Nicky se encuentra en medio de un trabajo. 

El reencuentro pondrá patas arriba la cabeza de Nicky y resurgirán los viejos sentimientos por Jess, aunque nada será lo que parece a priori.


La pareja de directores formada por John Requa y Glenn Ficarra, conocidos por películas como "Philip Morris ¡Te quiero!" o "Crazy, Stupid, Love", es la encargada de la dirección de "Focus", demostrando una vez más que las direcciones compartidas son capaces de realizar auténticas maravillas audiovisuales, consiguiendo cuatro ojos llegar hasta donde no pueden llegar solo dos.

Will Smith y Margot Robbie, que volverán a compartir escena en una de las próximas películas de DC Comics dirigida por David Ayer, "Escuadrón Suicida", son los fácilmente distinguibles protagonistas de la película.
La química entre ambos es fundamental para dar lugar a la naturalidad y credibilidad de sus papeles, lo cual unido a la facilidad de ambos por abordar papeles tan variados y bordarlos acaba creando unas interpretaciones muy a la altura de las expectativas.

Rodrigo Santoro (conocido, aunque no lo parezca, por dar vida al rey Jerjes en "300"), Adrian Martínez y Gerald McRaney son los encargados de completar el reparto principal de la película dando vida a los dos antagonistas principales de la película y a otro de los compinches del personaje de Will Smith en la película.


En definitiva, es una película que sorprende al espectador. No hace falta demasiado para que un espectador pueda salir satisfecho de una película sobre timadores. Basta con unos buenos juegos de manos, giros argumentarles, sorpresas inesperadas y un final impredecible. Todos esos ingredientes los tiene "Focus".

Si además de eso añadimos un guión que resulta muy sólido y unas interpretaciones sobresalientes por parte de Will Smith y Margot Robbie, que consiguen crear un vínculo sorprendente entre sus personajes y el espectador, es de esperar que la película pueda llegar a enganchar a más de uno.

La historia puede parecer simplona o predecible llegados a determinados puntos, y es en esos momentos donde los guionistas han hecho un trabajo realmente bueno al conseguir dar la vuelta a la tortilla y sacar la trama por una salida completamente opuesta.

Por eso que la historia sea de tanta importancia en este tipo de cine; es muy importante hacer cosas que el espectador no pueda esperar en ningún momento y crear así un impacto al ver el resultado final. Ir jugando con el desarrollo de la trama. Y eso se ha conseguido.

Es una buena opción para ver en compañía, siendo apta y recomendable tanto para menores como mayores, lo cual es un plus considerable que no mengua la calidad de la película.

Valoración:


7/10








lunes, 1 de junio de 2015

Crítica de Dando la nota aún más alto

Pitch Perfect 2


Más de uno nos sorprendimos cuando en el 2012 una película musical sobre un grupo de música a capela conseguía triunfar en la taquilla internacional y, más aún, encandilar tanto a la crítica como a los espectadores. Cuando además añadimos el plus de que ese grupo de a capela estaba compuesto íntegramente por algunas de las actrices jóvenes mejor consideradas del momento todo parecía cuadrar.

Unos años después, y tras poder disfrutar hasta la saciedad con la primera entrega de "Dando la nota", llega finalmente la secuela de este grupo tan peculiar y llamativo de "bichos raros".

Posiblemente no sea exagerado decir que el tópico de las segunda partes nunca fueron buenas ha quedado completamente acallado en esta secuela que es, sin lugar a dudas, más divertida y más entretenida (lo cual ya es mucho decir porque el listón de la anterior ya estaba bastante alto) que la anterior.

Más canciones, mejor ejecutadas y más miembros para el equipo, todo ello sazonado con una buena historia, ha conseguido ser la receta para que "Dando la nota aún más alto" pueda llegar a arrasar en la taquilla internacional.


Para todos los que ya hayáis visto la primera entrega no os sorprenderá demasiado la línea argumental de esta nueva entrega, pues básicamente sigue con el esquema argumental de la primera película. 
No es la primera vez, recientemente, que vemos algo así; pues ya pasó algo similar con la secuela de "Infiltrados en clase", que seguía literalmente con el orden de la anterior.

Esto no quiere decir que la cinta carezca de originalidad y de entretenimiento, simplemente que como si fuese una novela con planteamiento, nudo y desenlace han establecido su canon de la historia en un acontecimiento nefasto al principio de la cinta que las convierte en las hazmerreír del campus, surge un enemigo al que deberán vencer, una batalla de canto entre medias, una actividad para unirlas más y finalmente el desenlace, con una canción por todo lo alto.

Siguiendo con ese esquema la película arranca con las Bellas de Barden haciendo un espectáculo musical para celebrar el cumpleaños del Presidente de los EEUU. Por desgracia, durante ese espectáculo Amy la gorda tiene un pequeño percance y todas pasan a ser objeto de burlas a escala nacional.

Por dicho incidente son sancionadas y excluidas de cualquier tipo de competición. Entonces deberán ganar el campeonato mundial de canto a capella si quieren volver a cantar "legalmente". 
Sin embargo, las Bellas están más dispersas que nunca, algunas demasiado involucradas con el grupo mientras que otras buscan otras rutas que seguir para cuando se gradúen.

En este punto, la hija de una antigua Bella, una heredera como las llaman, entra a formar parte de las Bellas, aportando un toque más jovial y original al grupo.


El reparto no debería de sorprender a nadie que haya visto "Dando la nota", porque es prácticamente el mismo que en la primera entrega.

Esta vez Beca, el personaje de Anna Kendrick, ha asumido la capitanía de las Bellas y seguirá acompañada del resto de chicas que ya aparecieron en la primera película.

Rebel Wilson sigue haciendo de las suyas, siendo el personaje más divertido de la película, en el papel de Amy la gorda. 
Brittany Snow vuelve a dar vida a la agonías de Chloe, que sigue obsesionada con los Bellas hasta un punto enfermizo. Alexis Knapp también vuelve a darlo todo como Stacie, la integrante más liberal del grupo.
Por supuesto, la controladora Aubrey, interpretada por Anna Camp, volverá para hacer sufrir un poco a las chicas, pero esta vez con un buen motivo y solo para ayudar.

Sin embargo, en esta ocasión las chicas tienen una nueva incorporación al grupo. Hailee Steinfeld ("Begin Again" o "Valor de lay") es la nueva integrante de las Bellas de Barden, que será la encargada de aportar ese toque de originalidad al grupo.

Como cabía esperar los chicos también tienen un papel importante en la película. Y para ello Skylar Astin, Ben Platt y Adam Devine vuelven a dar vida respectivamente, a Jesse, Benji y el extraño amor de Amy la gorda, Bumper.

En esta ocasión una de las actrices de la primera entrega, que también regresa al reparto en esta ocasión junto a su compañero reportero de la película anterior John Michael Higgins, Elizabeth Banks, es la encargada de dirigir la película, dejando sorprendido al espectador por el gran trabajo realizado.


En definitiva, mejor que la primera película en casi todos los aspectos. Se puede apreciar la evolución de sus personajes, algunos hacia delante y otros hacia atrás. Han crecido y madurado en todos los aspectos, logrando introducirse en otros campos que permiten a la trama explorar otros acontecimientos más variados.

Las canciones seleccionadas para esta segunda entrega van desde lo más actual hasta algunos clásicos de la música. Las mezclas entre canciones son más llamativas y completas, dando lugar a unas canciones bastante mejores que las de la primera película, abarcando un abanico musical más amplio que en la anterior.

La trama, que como ya hemos dicho sigue el esquema de la anterior, no se hace aburrida en ningún momento de la historia. El guión, que si bien no es de Oscar, está muy a la altura de las circunstancias y facilita al espectador seguir conectando con las Bellas.
El humor está asegurado también, y posiblemente en mayor medida que en "Dando la nota", habiendo un buen puñado de golpes realmente buenos por parte del personaje de Amy la gorda.

El reparto vuelve a estar sobresaliente en la película. Todas ellas están geniales dando vida a las Bellas, y por supuesto los chicos no se quedan atrás. Además de haber un par de cameos bastante llamativos, que incluyen la aparición del rapero Snoop Dogg en la cinta, que resultan de lo más divertidos.

Es una película perfecta para ir a ver en compañía y en familia. Versiona algunos grandes clásicos de la música introduciendo elementos de música mucho más actuales y versátiles. 
El buen rollo que transmite es innegable, simplemente dan ganas de ponerse a cantar y bailar durante la película.

La labor de Elizabeth Banks al haber asumido la dirección de la cinta ha sido la mejor elección que el estudio podría haber tomado. El resultado es perfecto.

Valoración:

7,5/10




viernes, 29 de mayo de 2015

Crítica de Mad Max furia en la carretera


Mad Max Fury Road


¡¡¡MAD MAX HA VUELTO!! Y con más fuerza que nunca.

Rara vez el remake de un gran clásico ha conseguido estar tan a la altura de su predecesor. Y si encima nos referimos a una trilogía de culto como es Mad Max, que desde su estreno ha marcado un punto de inflexión en el cine de ciencia ficción y ha inspirado o motivado infinitas películas, novelas o videojuegos, la sorpresa ha sido absoluta.

El miedo por parte de los grandes fans de la saga cuando se anunció el reinicio de la saga con otros actores fue absoluto. ¿Porque había que tocar algo que ya era perfecto? ¿Quien iba a estar a la altura del Max Rockatansky de Mel Gibson?
A priori las respuestas a esas preguntas eran evidentes. No había que tocar Mad Max, el resultado podría ser pésimo, y nadie parecía poder llegar al nivel de Mel Gibson.

Sin embargo, las voces de crítica se han tenido que callar por obligación tras ver el fenómeno que ha sido Fury Road.
No solo el regreso de su creador, George Miller, que ha sido el encargado de escribir y dirigir esta nueva entrega, era ya un punto bueno que despertaba un halo de esperanza en los seguidores, sino que ha sido la clave del éxito.

Esa clave del éxito de la película radica básicamente en la tremenda perfección en cada detalle de la trama, de los personajes, de las escenas y del entorno recreado para la acción, eso por no mencionar el regreso de los maravillosos engendros automovilísticos que tan bien caracterizaban a las películas de la saga original.


Si definimos la trama como lo que es realmente es posible que más de uno piense que ha sido una locura que un realizador haya hecho algo así. Y es que realmente la película son dos horas de una persecución de vehículos a gran velocidad, y además, en línea recta, primero hacia un extremo y luego de vuelta.

Con esa definición literal de lo que es, resulta comprensible que la gente pueda preguntarse como puede dar tanto juego para mantener durante dos horas unos cien coches corriendo por el desierto.
Pues finalmente resulta que sí. No solo es que hayan conseguido realizar una película de dos horas de una persecución, sino que además es perfecta en todos los sentidos.

La trama comienza con Max siendo apresado por una terrorífica tribu (o secta si lo preferís) de hombres y mujeres deformes que, tras el holocausto nuclear que ha sumido a la población mundial en un futuro post apocalíptico, deciden seguir a un brutal fanático, conocido como Inmortan Joe, y a sus hombres.

Max pasa a convertirse en una "bolsa de sangre" para uno de los hombres de Inmortan Joe cuando de pronto Inmortan Joe descubre que una de sus mejores soldados, Imperator Furiosa, se ha llevado a todas las mujeres de Inmortan Joe escondidas en un camión que se dirigía a por combustible en una misión desde la ciudad principal.

Inmortan Joe, lleno de furia, ordena a todos sus vehículos ir tras el rastro de Furiosa con el fin de recuperar a todas sus mujeres y volver a encerrarlas en su harén. El propio Inmortan Joe es el encargado de dirigir la misión en su abominable vehículo.

Es ahí cuando comienza la chicha de la película, y con ella la persecución. Evidentemente Max, aún siendo prisionero, no se queda fuera de la acción, y es que sigue siendo la bolsa de sangre del conductor suicida de Inmortan Joe, que decide llevarle en el coche.

Sin embargo, la persecución se acaba convirtiendo en una locura de acero, sangre, explosiones y arena que acaba con Max convertido en el aliado de Furiosa y las mujeres de Inmortan Joe, haciendo todo lo posible por conseguir salvarlas del yugo de su opresor.


El polifacético Tom Hardy es el encargado de tomar el testigo que dejó abandonado Mel Gibson hace ya treinta años, pues la última entrega de la trilogía original de Mad Max se estrenó en el 1985.
Sin dudas, y aunque en un principio la elección del actor británico pudiese suscitar alguna que otra queja por parte de los seguidores, Hardy ha estado muy a la altura del papel, llegando a ser reconocido por el mismísimo Mel Gibson, que durante la premiere de la cinta afirmó que Hardy era el nuevo Max sobradamente.

Charlize Theron ha sido la encargada de dar vida a la peleona Imperator Furiosa que, a pesar de tener un brazo mecánico, es un chica dura de pelar que lleva a Inmortan Joe al borde de la locura y la frustración durante el desarrollo de la persecución mortal por el desierto.
Es un personaje muy bien construido y con el que resulta fácil empalizar, gracias sobre todo a la fuerza y seguridad que inspira.

Nicholas Hoult ("X-men: First Class") se mete de lleno en el papel de Nux, el guerrero a las órdenes de Inmortan Joe que está dispuesto a todo para agradar a su señor, incluso si eso implica tener que inmolarse. Su papel será fundamental para el éxito de la misión de Max y Furiosa cuando su personaje experimente un cambio radical.

Hugh Keays-Byrne regresa a la saga treinta y seis años después de su aparición en "Mad Max: Salvajes de la autopista". En esta ocasión su papel es de nuevo el antagónico de la cinta, pues se encarga de dar vida al mismísimo Inmortan Joe. Puede que muchos no hayan podido reconocer bajo tanto maquillaje al actor que en su día dio vida a cortaúñas, el malo malísimo de la película que dio comienzo al mito.

Por último; Rosie Huntington-Whiteley, Zoë Kravitz, Riley Keough, Abbey Lee y Courtney Eaton son las elegidas para meterse en la piel de las perseguidas mujeres de Inmortan Joe.

Pero lo mejor de la película es el regreso de George Miller a la saga. Se ha superado a sí mismo en el género que le vio comenzar, y es que tras haber hecho acercamientos al cine familiar (con "Babe el cerdito valiente") y en el cine de animación (con las dos entregas de "Happy Feet"), donde también ha conseguido sobresalir, es con el regreso de Max donde ha realizado su mejor trabajo, y a los setenta años de edad, lo cual es importante tener en cuenta.


En definitiva, la vuelta de Max ha sido por todo lo alto. No podrá superar a las primeras entregas en cuanto a lo épico y al hito que marcaron en su día, y que siguen marcando hoy incluso, pero sí que es una película mucho mejor que sus predecesoras en todos los aspectos.

Todo lo que podía parecer cojear en las predecesoras ha sido resuelto en Fury Road. Casi parece que Miller llevase treinta años haciendo una lista con todos los puntos flacos de la primera trilogía para poder elaborar este nuevo comienzo.
Las situaciones inverosímiles tan características de las antiguas películas siguen estando presentes en Furia en la carretera, pero de una manera más ordenada y racional, siendo posible entender la motivación de los personajes a la hora de hacer lo que hacen y tomar sus decisiones.

El guión, que era uno de los elementos más ambiguos de la primera saga, ha sido revisado por completo para esta nueva película y no cojea por ningún lado. La trama está llevada a la perfección, sin fisuras ni incongruencias (más allá de la gran incongruencia que es la película en sí).

Miller ha conseguido resucitar el género post apocalíptico con "Mad Max: furia en la carretera", que por fortuna para todos los seguidores y nuevos fans, no verá su fin tras este éxito de taquilla y crítica, ya que el propio Miller ha asegurado que aún queda Max para rato, estando el guión de la segunda entrega ya preparado.

Creando nuevos personajes icónicos desde el primer momento, como sucede con el famoso guitarrista de la película, que se ha convertido en uno de los personajes más queridos de la nueva película por su particular estética y labor en la película.
Además de ir viendo como las mujeres van adquiriendo progresivamente mayor protagonismo hasta coger prácticamente las riendas de la trama, sin dejar en ningún momento a Max de lado.


Con Fury Road, Miller ha logrado unir varias generaciones. Los padres que crecieron con las películas antiguas de Mad Max acudirán con sus hijos a ver la nueva entrega y estos espectadores más jóvenes se convencerán de ver la trilogía original.

El mensaje que Miller transmite con la película va mucho más allá de lo que parece. Además de los planos sorprendentes de la película, la ambientación y la ausencia general de croma o efectos digitales, prácticamente cada escena lleva escondido un mensaje sobre la crueldad humana, la división en clases, la lucha por el poder o la corrupción.

Sin embargo, la simbología es tan extensa que hacer referencia a ella nos llevaría todo un artículo, así que tendremos que conformarnos con asegurar que el espectador que vea la película podrá sacar varios mensajes en claro. Mensajes ocultos en algo tan sencillo como que en la ciudad de Inmortan Joe la vida, la vegetación y el agua se encuentren arriba del todo, mientras que a sus pies se encuentran los súbditos deformes y la pobreza.

Un reinicio perfecto de una saga mítica. Hardy es el nuevo Max y no hay nadie que pueda cuestionarle su puesto, que se ha ganado a pulso. Es trepidante y terrorífica, lo mejor que Miller nos ha regalado hasta el momento. Estamos ansiosos por ver como sigue creciendo el mito y se desarrollan las nuevas entregas.

Sed testigos de este momento, pues es un gran día.

Valoración:

9/10




miércoles, 27 de mayo de 2015

Crítica de Perdiendo el norte

Perdiendo el norte


Si algo es seguro es que el cine español tiene más posibilidades de ganar en lo que a comedia se refiere. Si hace unos días hablábamos de que, no obstante, el cine nacional está empezando a introducirse con mucha fuerza en géneros como el terror, el thriller, la ciencia ficción o el policiaco con mayor maestría que hasta el momento, algo que es siempre una apuesta segura es la comedia.

Ese es el hilo de comienzo que toma la comedia "Perdiendo el norte", que si bien está formada por un equipo plenamente nacional, no tiene lugar en España sino en el corazón de Alemania.

Siendo cine con denominación de origen hispánica no es de extrañar que la reflexión política y la queja social estén más que latentes a lo largo de toda la película, lo cual puede resultar monótono pero no abusa en demasía de dicho recurso, lo cual se agradece.


La película parte de una situación que es bastante común en la actualidad, como es el desplazarse a otros países para poder encontrar un empleo.
Algo que España ha experimentado con gran dureza en los últimos años, pues ha habido una fuga de cerebros nacionales constante e inmensa.

Partiendo de esa premisa la película nos presenta a dos amigos, cada uno con su carrera y su master y, por supuesto, siendo la creme de la creme cada uno en su respectivo campo, que tras años de búsqueda de trabajo sin éxito y tras ver un documental sobre la esperanzadora posibilidad de empleo en Alemania, deciden tirarse a la piscina y viajar hasta Berlín para poder trabajar en lo suyo y con un sueldo de ensueño.

Sin embargo, al llegar a Berlín se dan cuenta de que, mucho más lejos de la realidad, no es tan fácil como parecía. Las empresas alemanas no aceptan trabajadores que no hablen alemán, los germanos toman a los españoles como estúpidos y, desde luego, ninguno de los dos consigue encontrar trabajo.

Por orgullo e incapacidad no pueden volver a España y revelar a sus familias que todo ha sido inútil, por lo que se ponen a trabajar en un restaurante turco en pleno centro de Berlín, donde conocerán a dos hermanos españoles, un chico y una chica, con los que deberán compartir piso y con los que a priori no parecen llevarse muy bien.


Nacho G. Velilla es el encargado de dirigir esta comedia que, sin ser ninguna maravilla del cine nacional, está bastante entretenida y cuenta con un amplio reparto de estrellas nacionales.

Yon González y Julián López dan vida a los dos amigos que se van de España a Alemania para buscar empleo dejando a sus respectivas familias y amigos atrás. Uno dedicado a las económicas y empresariales y el otro al mundo de la investigación científica irán descubriendo el bulo que se había formado con respecto a los trabajos en países como Alemania.

Blanca Suárez y Miki Esparbé se encargan de interpretar a esa pareja de hermanos que ya viven en Berlín cuando llegan los dos amigos, y aunque inicialmente la relación entre el personaje de Blanca Suárez y el de Yon González sea un poco tensa, y casi de odio, finalmente irán desarrollando unos sentimientos bastante más profundos el uno por el otro.

Junto a estos cuatro protagonistas José Sacristán. Ursula Corberó, Malena Alterio, Javier Cámara y Carmen Machi se encargan de completar el elenco protagonista de la película, que cuenta además con algún que otro cameo como el de Alberto Chicote o el de Arturo Valls. 


En definitiva, es una película entretenida, con su mensaje y un buen trasfondo social y moral, lo cual se agradece a la hora de ver una película. 

Si bien, las situaciones inverosímiles que generan la risa del espectador a veces rallan en lo repetitivo e innovan poco. Eso hace de la cinta algo predecible, permitiendo al espectador poder imaginarse el final de la misma habiendo visto los primeros cuarenta minutos de metraje.

El reparto está bien en la película. Si una interpretación sobresale es, sin duda alguna, la de Miki Escarbé, que da vida al yonki y perdido hermano de Blanca Suárez, corriendo a su cargo los mejores golpes de humor de la película y los mejores ratos.

Su misión, que al fin y al cabo es mostrar la realidad de los desplazamientos de población en búsqueda de mejores situaciones para ellos mismos y sus familias, la han conseguido plasmar, añadiendo además ese toque cómico que la hace más llevadera.

Por lo demás, lo más destacable es el ambiente que han usado como escenario natural de la película, es decir, la hermosa ciudad de Berlín, lo cual es un plus muy importante.

Valoración:

5/10




lunes, 25 de mayo de 2015

Crítica de El gurú de las bodas

The wedding ringer



¿Quien dijo que las comedias absurdas de risa fácil estaban obsoletas? Mucho más lejos de estar obsoletas, las comedias de Hollywood siguen estando a la orden del día; y con ellas el humor va evolucionando en función del tipo de película y el tipo de audiencia a la que pueda ir dirigida.

"El gurú de las bodas" es una de estas comedias que, si bien es graciosa y hace que el espectador pase un buen rato en la butaca, no llega mucho más allá del humor convencional. Aunque sí que esconde un cierto mensaje oculto sobre una importante lección de comportamiento, la película es en sí una enorme parodia y un chiste en torno a la organización de una boda.

Este es el primer trabajo como director de Jeremy Garelick que, habiendo producido o escrito ya algunas películas previas, ahora se lanza oficialmente a la dirección cinematográfica con "El gurú de las bodas".


Básicamente toda la película gira en torno a la organización de una boda.
Por un lado tenemos al novio, Doug, el típico chico sin amigos que ha dedicado toda su vida al trabajo y que desde siempre ha tenido problemas para relacionarse con las mujeres, y por el otro lado está Gretchen, la novia, que muy distinta a Doug, ha sido siempre la chica popular con la que todos los chicos querían salir y que amigos era precisamente lo que menos le faltaba.

Siendo un completo misterio como estos dos individuos tan diferentes han acabado juntos y apunto de casarse, Doug se ve en un serio problema cuando tiene que facilitar nombres y fotografías de todos sus amigos que harán las veces de padrinos en la boda.

Ya que Doug no tiene amigos que puedan cumplir esa tarea y que no quiere que su futura esposa le vea como un fracasado sin amigos, decide recurrir a Jimmy Callahan, un profesional en crear a los novios como Doug una falsa historia de amistad y hacerse pasar por su mejor amigo durante el desarrollo de la boda.

Sin embargo, el paquete que Doug necesita es algo que Jimmy no ha hecho nunca, el "esmoquin de oro", y requerirá de todo el ingenio y esfuerzo de Jimmy para que el proyecto pueda tener éxito, para lo cual tendrá que incorporar a más miembros al peculiar grupo.

Es en este contexto en el que se van desarrollando una serie de locuras absolutas que son las encargadas de ir generando la risa en el espectador.


Kevin Hart y Josh Gad son los innegables grandes protagonistas de la película, dando vida respectivamente a Jimmy y a Doug.

La química y el buen rollo que existe entre los dos actores es simplemente evidente. Desde la primera escena ya se ve que este binomio casa a la perfección y que si algún chiste va a quedar flojo ahí van a estar estos dos cómicos norteamericanos para hacer reír al espectador con su interpretación.

En España estos personajes cuentan con la voz de doblaje de dos grandes cómicos del país que se encuentran muy involucrados en el mundo del cine, la televisión y el teatro como son Florentino Fernández (Flo) y Dani Martínez, lo cual es un plus de la versión española.

En la otra esquina del cuadrilátero, encabezando la sección femenina de protagonistas, nos encontramos con Kaley Cuoco, la actriz conocida como Penny en la serie "Big Bang Theory" es la encargada de dar vida a Gretchen.


En definitiva, es una película de humor aceptable. Sus respectivos cuatro o cinco golpes de auténtica carcajada se acompañan de algunas situaciones graciosillas sin más que simplemente consiguen generar un sonrisa en el espectador.

Está lejos de ser una gran película, ni siquiera en su género de comedia, pero sí que es entretenida de ver, teniendo en cuenta la parodia que recrea de la paranoia pre-boda.
Un guión normal por lo común, que solamente destaca en lo voraz de un par de chistes, acompaña al humor más bien infantil que lleva la cinta. Lejos de ser un humor reflexivo o inteligente busca la risa fácil mediante los golpes físicos o los chistes de caca/culo, lo cual no significa que muchas veces la consiga generar.

Sin embargo, los actores, al menos Hart y Gad, son los que realmente sobresalen en la cinta, consiguiendo llevar la producción a un buen puerto.

La película además esconde un mensaje no muy convencional en las películas sobre bodas, y es que dejando de lado las indirectas sobre el amor y demás tópicos de ese tipo de películas, se dedica a hacer hincapié en la importancia de los amigos y como nos ayudan a levantar cabeza incluso en los peores momentos, cuando todo parece realmente perdido. 
Eso es, sin duda, lo que más en claro se puede sacar de la cinta, y lo que más gusta poder entender.

Valoración:

5/10